
El Papa Juan Pablo II, en su viaje a Siracusa el 6 de noviembre de 1994, dijo: Las lágrimas de María pertenecen al orden de los signos; testimonian la presencia de la Madre en la Iglesia y en el mundo. Llora una madre, cuando ve que sus hijos son amenazados por cualquier mal, espiritual o físico. Llora María, participando del llanto de Cristo sobre Jerusalén o junto al sepulcro de Lázaro o sobre el camino de la cruz. Son lágrimas de dolor por cuantos rechazan el amor de Dios... Son lágrimas de oración. Oración de la Madre que eleva sus súplicas por quienes no rezan, porque están distraídos por miles de intereses o porque están obstinadamente cerrados a Dios. Son lágrimas de esperanza, que rompen la dureza de los corazones y los abren al encuentro con Cristo Redentor.
Sindicación
LA SERPIENTE Y


C0M0 REZARLO.